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miércoles, noviembre 01, 2006

Monòleg Buenafuente

El verano pasado mi hijo Alejandro, cumplió 4 años, y, cuando sopló las velas, mi mujer y yo le dijimos:
- Cariño, pide un deseo. A ver, ¿qué has pedido?
Y el niño nos mira así, todo ilusionado, y nos dice:
- Una play station o un hermanito.
Y mi mujer y yo nos miramos. y dijimos: joder, la playstation son ochenta mil."Así que fuimos a por la parejita. Si lo llego a saber, va ella sola. Hay que ver lo rápido que se queda embarazada una novia, y lo que cuesta dejar embarazada a tu mujer. ¡Es verdad!. ¡Tu llevas un mes saliendo con una hica, estás parado, le caes mal a sus padres, no te quitas el condón ni para ducharte. Y la dejas embarazada a la primera! Ahora, como vayáis a por el niño. Es mas fácil sacarla de España de tanto empujar, que dejarla embarazada..! Eso si, os ponéis los dos muy melosos: Velitas, incienso, música de saxofón. porque piensas:“Vamos a hacerlo con mucho cariño para que sea fruto del amor”.
Después de seis meses sin que se quede embarazada dices:
- "A ver si va a ser mejor que sea fruto de un polvo".Sí, porque pasa como con el fútbol. Jugar bonito le gusta a todo el mundo, pero lo que cuenta es meter gol. Así que vais a consultar al ginecólogo y el tío te dice:
-Esto es normal. Tenéis que insistir más.
Total, que te receta los polvos como si fueran Frenadol:
-Tres al día cada 6 horas.
Cuando llevas dos meses a este ritmo, te quieres morir. Lo peor es la semana de ovulación.. Porque, por lo visto en esos días sube la temperatura. y eso aumenta la fertilidad. Así que mi mujer está todo el día con el termómetro. Y claro, de repente, estás en medio de una reunión y suena el teléfono:
-Cariño, me ha subido. Vente corriendo. Tiene que ser ahora mismo.
Y a ver como se lo explicas a tu jefe:
-Mire, me tengo que ir.., es que a mi mujer le ha subido la temperatura.
-¿y no puede atenderla un médico?
-Hombre. es que preferiría que el niño fuera mío.Y llegas a casa y te la encuentras ya desnuda y preparada.,que dices:"jo, yo así no puedo! Esto es como comer pipas peladas.!".Y es que ella no piensa en otra cosa. ¡Coño, que parece un tío! Y yo me siento como una máquina. Vamos, que cuando terminamos me dan ganas de decirle: "Su espermatozoide, gracias!.Y, encima, todo el mundo te da consejos:
- Hacedlo en la postura del misionero, con luna llena; que ella se ponga un cojín debajo y que después de hacerlo se pegue media hora tumbada con los pies en alto. Joder! ¡La pobre! Es la primera vez que soy yo el que tiene que decirle a ella:
-"¡Aguanta, aguanta un poco más!"Al final, cuando vimos que no había forma, volvimos al médico, y va y me dice: -Bueno, pues, lo mejor va a ser que se haga un análisis de semen, porque puede que tenga usted pocos espermatozoides. Qué tú piensas:
"¡Coño, seis meses.. a seis polvos diarios..! ¡lo que me extraña es que me quede alguno!".
Y el médico:
- Aunque también podría tratarse de astenospermia. Lo que se conoce como... "Espermatozoides vagos". Y mi mujer:
-¡Buah.! ¡Pues va a ser eso.! Porque se pasa el día tocándose los huevos.Y el otro:
-Usted no se preocupe, que si es eso, podemos extraerlos e implantarlos en el óvulo.¡Si hombre.! Una cosa es que sean vagos. y otra ponerles taxi para recorrer doce centímetros.!Y el médico:
- Es que ésto es muy difícil.Tenga en cuenta que de millones de espermatozoides sólo puede ganar uno. ¡Mira, como en Gran hermano! El caso es que tienes que hacerte el análisis. Te meten en una habitación con un vasito y un montón de revistas porno. Y tú te sientas allí, a ver si se anima.Pero estás mirando un montón de fotos de tías en pelotas y lo único que piensas es:- “¡Huy!, fíjate ésta...con las caderas tan estrechas va a tener problemas en el parto,¿eh?... ¡Huy!, esta otra..con toda la silicona que se ha metido... ¡a ver como amamanta al niño!"Y encima, mi mujer desde fuera:
-Cariño! ¿Has terminado ya?¡En casa no aguantas tanto! Total, que al final, con mucha buena voluntad consigues llenar el vasito.Pero luego te pasas toda la semana jodido mientras esperas los resultados. Lo peor de todo es que empiezas a dudar de que el niño que ya tienes sea tuyo. Miras al niño y piensas: "Sí, de acuerdo, Alejandrito es clavado a mí, pero yo tengo una cara muy corriente".Y te acuerdas de esa insistencia de tu mujer en ponerle Alejandro.¿Qué pasa, que Santi no es bonito? Y ya para colmo es cuando llega tu suegra y le dice:
-¡Ay, que niño tan listo.! ¿A quién habrá salido?Qué ahí ya dices:
- ¡Coño, es verdad.! ¡A ver si tampoco va a ser de mi mujer!Pero de pronto reaccionas:
- ¡Joder, me estoy emparanoiando! ¡Alejandro es mío!Hay que tener en cuenta que, en aquel tiempo, dejarla embarazada era más fácil:Yo estaba en paro, mis suegros me odiaban, me ponía condón.¡Coño, lo teníamos todo a favor! Al final nos dieron los resultados y por lo visto, no me pasa nada. Lo que tengo es estrés. Así que le he comprado al niño la Playstation; a ver si jugando me relajo un poco.

jueves, octubre 26, 2006

Monólogo: Cuando nos enamoramos...

Encara que sé que no es el mateix sentir-lo que llegirlo ací vos deixe un monòleg molt gracios que parla d'allò que, a molts de nosaltres ens haurà passat: Enamorar-nos

Buenas noches. Quiero hablarles del amor, porque viniendo para acá me he encontrado a un amigo que se ha enamorado locamente, y está imbécil perdido.

Esto me ha hecho plantearme algunas cosas: ¿Ustedes no creen que debería existir una baja laboral por enamoramiento? ¿Acaso no te dan la baja cuando tienes depresión o cuando tienes estrés? Pues yo creo que si tú vas al médico y le enseñas un folio en el que has escrito cien veces "quiero a Marisa, quiero a Marisa, quiero a Marisa", está claro que estás enfermo y así no se puede trabajar.

Cuando estás enamorado no es sólo que te comportas como un idiota. Es que además piensas que eres especial, que las cosas que haces no las hace nadie más en el mundo. Aunque en realidad lo que haces es repetir las mismas tonterías que hacen todos los enamorados.

Por ejemplo: el teléfono se convierte en el centro de tu vida, lo descuelgas cada cinco minutos para comprobar que hay línea. ¿Pero qué te crees? ¿Que te van a cortar la línea justo en el momento en el que te tiene que llamar ella? Hombre, los de Telefónica tienen mala leche, pero no tanto.

Cuando por fin te llama te da un vuelco el corazón y te dispones a tener una conversación muy profunda:

- ¿Qué haces?
- Nada.

Y así, dos horas de conversación profunda y otras dos para colgar:

- Bueno, pues cuelga.
- No, cuelga tú.
- Tú primero.
- No, tú.
- Contamos tres y colgamos los dos a la vez.
- Uno, dos y tres.
Y si cuelga ella, te quedas jodido y piensas que tú la quieres más. Y la vuelves a llamar:

- Oye, me has colgado.
- ¿Pero no has dicho que contáramos hasta tres?
- Sí, pero no tan rápido.

Todo cambia cuando estás enamorado. Tu escala de valores varía radicalmente. Por ejemplo, antes, el domingo se lo dedicabas al fútbol. Ahora te vas a comer con ella y la sobremesa se prolonga. Tú la miras, ella te mira, la coges de la mano, las seis de la tarde. Pero, por mucho que la quieras, eres un hombre. Y hay un momento en el no puedes más y te levantas: "Voy al servicio. No te vayas ¿eh?"

Y en cuanto no te vea , agarras al camarero y le dices "¿Eh, como va el Madrid tío?" Y con eso te quedas, porque cuando llegas al coche no puedes poner Carrusel Deportivo. No señor, estás enamorado. Hay que poner musiquita romántica. Una cinta que te has grabado especialmente para esa noche y que en un alarde de originalidad le has puesto el título de "Lentas".

Por cierto, el coche es uno de los sitios donde más se nota lo tonto que te has vuelto con esto del amor, porque por primera vez, en lugar de desear que se ponga en verde, quieres que cambien a rojo para darle un beso: "Uy rojo, muá".

Tampoco te importa que te piten cuando se pone verde, porque te sientes superior. Le haces una sonrisita a tu pareja y sigues. Y no te queda más remedio que volverte fino. Cuando estás enamorado practicas mucho el conocido deporte de aguantarte los pedos. ¡Pedos delante de ella ni uno! Ni en el cuarto de baño, ni en la cama, ni en ningún sitio. Y en cuanto bajas a la calle y te diriges al coche. "Brrrrrr". Vas a propulsión.

Cuando estás enamorado te comportas como un imbécil ya desde el primer momento en que la ves. Por ejemplo, si te enamoras de una chica en la biblioteca, en seguida se pone en marcha el juego de las miraditas...

Lees una línea, y la miras, pasas la página, y la miras, buscas un pañuelo, y la miras, te suenas los mocos y la miras... Y a veces, sencillamente la miras... Y es que no te atreves a acercarte... Te puedes tirar meses buscando esa frase que hará que ella caiga rendida a tus pies. Un día, por fin, la encuentras...: "Me acercaré y le diré...: Perdona ¿Te importaría no ser tan guapa, es que no puedo concentrarme en el libro". Entonces te levantas, vas hacia ella... pero cuando te acercas sólo eres capaz de decir: "¿Me dejas un boli? Es que se me ha gastado". Si te enamoras de una chica de fuera al separaros prometéis escribiros; y ella ya lo creo que te escribe. ¡Cartas de diez folios!... Pero te cuenta cosas de su vida en Ourense que a ti no te interesan para nada...

"Hola Paco, estoy en Ourense, está lloviendo... Acabo de llegar de clase de inglés, y estoy más aburrida... aunque el profesor es muy majo, es canadiense y lleva gafas" ¿Y a mi qué? Y de repente te pone: "Paco, tengo que dejar de escribir porque llegó mi madre" Y en la línea de abajo "Ya he vuelto, como te iba diciendo, lleva gafas..." Pues vale...

Sin embargo, nosotros cuando escribimos una carta vamos al grano: "Hola Petra: estoy caliente. Atentamente Gabino". Y ya está.
En fin, que me voy a pedir la baja porque he visto a una chica en la tercera fila y creo que estoy empezando a enfermar. Buenas noches.

Maria Vázquez

Esperemos que algún día se te reconozca como mereces.

Suerte niña!! Dios te ama!!